La marca España y el colmo del Congo
25/01/2012
Ahora que sabemos que la marca España marca, que los españoles somos al exterior la mancha de tinta que los valencianos parecemos al resto de España, pongámonos manos a la obra para cambiar ese estado de cosas. El gobierno ha buscado para este afán la complicidad de las grandes empresas españolas, probablemente sin saber que, aunque nacieran aquí, no son españolas, sino multinacionales. Con lo que vamos a ver qué o cuánto aportan a la causa. Supongo que lo harán en función de cuál sea la imagen particular que de ellas y no de España se perciba allá donde éstas tengan negocios. Pero hay algo más que, con urgencia, debe hacer el gobierno para empezar a recuperar nuestra imagen anterior ante el mundo: tomar medidas respecto del representante del Congo que ayer se erigió en embajador de la Alianza de Incivilizados del mundo al dejar con la mano en el aire a la princesa Letizia en un acto protocolario. Intolerable. Por descortés, y/o machista. Vamos a ver qué hace al respecto el gobierno. Porque no basta con reclamar en un pasillo la españolidad de Gibraltar para empezar a enderezar una situación de postración incluso ante países menores en todos los rankings internacionales. Les recuerdo que otro ejecutivo, del mismo signo pero en otra época más bonancible, permitió que los representantes de Irán no se contaminaran tocando a nuestra ministra de exteriores de entonces, Ana de Palacio, en clara primacía de la costumbre islámica frente a los usos diplomáticos occidentales. Esperemos que este estado de cosas, caracterizado por el concierto perenne de pitos de serenos a los que asistimos como espectadores los españoles, esté tocando a su fin.

